La variedad más cultivada de la
alcachofa, casi la única destinada al mercado nacional, es la alcachofa Blanca
de Tudela (Navarra), de forma redondeada, pequeño tamaño, con las hojas
centrales muy compactas y de color verde.
La alcachofa es propia del
invierno. La recolección suele comenzar hacia el mes de octubre. Por tanto, la
mejor temporada es durante el otoño, hasta las primeras heladas de diciembre, y
en primavera, que es cuando finaliza la cosecha de alcachofas en el área
mediterránea. El clima cálido y seco provoca que las hojas del fruto se abran
rápidamente, pierdan ternura, consistencia, y que adquieran un sabor amargo y
una apariencia poco atractiva.
Del análisis de la planta se
desprende la presencia mayoritaria de agua, seguida de hidratos de carbono, el
nutriente más abundante, en forma de inulina y fibra; cantidades medias de
proteínas en comparación con otras verduras e insignificantes de grasas.
Entre las vitaminas destaca la presencia de B1, E y B3, estas últimas en cantidades poco significativas comparadas con otros vegetales. La B1 interviene en el aprovechamiento de los hidratos de carbono, grasas y proteínas y en el equilibrio del sistema nervioso.
El mineral más abundante es el potasio, si bien se puede considerar a la alcachofa como una de las hortalizas de mayor contenido en magnesio, fósforo y calcio y con cantidades medias de sodio. A pesar de su contenido en calcio, éste, debido a su condición vegetal, se aprovecha menos en el organismo que el calcio que contienen los lácteos u otros alimentos de origen animal.
Entre las vitaminas destaca la presencia de B1, E y B3, estas últimas en cantidades poco significativas comparadas con otros vegetales. La B1 interviene en el aprovechamiento de los hidratos de carbono, grasas y proteínas y en el equilibrio del sistema nervioso.
El mineral más abundante es el potasio, si bien se puede considerar a la alcachofa como una de las hortalizas de mayor contenido en magnesio, fósforo y calcio y con cantidades medias de sodio. A pesar de su contenido en calcio, éste, debido a su condición vegetal, se aprovecha menos en el organismo que el calcio que contienen los lácteos u otros alimentos de origen animal.
INGREDIENTES:
1 Kg. de carrilleras de cerdo
1 cebolla
3 dientes de ajos
2 zanahorias
1 pimiento verde
12 alcachofas limpias
100 gr. de champiñones
1 vaso de vino oloroso
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Pimienta
Cortamos las carrilleras limpias en trozos medianos. Ponemos
una sartén a fuego fuerte con aceite de oliva virgen extra, le añadimos las
carrilleras y le damos vueltas hasta que estén bien selladas, cuando las
tengamos las sacamos de la sartén y las reservamos.
En la misma sartén ponemos los ajos, la cebolla, las
zanahorias y el pimiento verde, todo cortado en trozos pequeños. Lo rehogamos
todo durante unos 15 minutos a fuego lento.
Cuando las verduras están bien pochadas le añadimos los
champiñones laminados y las alcachofas. Lo rehogamos todo unos 5 minutos.
Cuando han pasado estos minutos le añadimos las carrilleras
que teníamos reservadas y el vino oloroso. Cuando el vino se ha evaporado,
cubrimos con agua caliente y dejamos sobre 60 minutos a fuego lento.
Podemos servir acompañadas de unas patatas fritas
Si tienes alguna duda sobre esta receta, escribeme a juanmon63@gmail.com y la resolveremos entre los dos |
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